Hace muchos años formamos esto que hoy se llama
Increíble como la amistad que no supo de tiempos, y que se fue ampliando con familiares de un lado y otro, amigos que venían y por el sólo hecho de ser amigos de uno u otro inmediatamente se integraban al grupo, y así vinieron nuevos amigos de los lugares más recónditos, jamás imaginados. Tanta agua pasó por debajo de este puente, que al final cuan zaranda dejó retenido este grupo, el que hoy se enorgullece en pertenecer a
Tan increíble fue esta historia, como increíble es este momento en que me toca despedirte y sin siquiera haberte podido abrazar.
Una canción decía “es mi egoísmo el que revela a perderte”, y realmente no puedo aceptar la realidad.
Es emocionante lo que has logrado, el amor de tus compañeros es incondicional, no queda más que felicitarte por ello.
Siempre tendrás la 11 en la espalda, en el grupo que tanto quisiste y defendiste.
Hasta siempre amigo, nos volveremos a ver……pero no todavía.




